lunes, 9 de marzo de 2015

Resumen: "El colapso de la globalización y la reinvención del mundo", de John Ralston Saul (2005)

Resumen: "El colapso de la globalización y la reinvención del mundo", de John Ralston Saul (2005)


Resumen original y actualizado en el siguiente link:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/12/el-colapso-de-la-globalizacion-y-la.html

Autor del resumen, E.V.Pita, licenciado en Derecho y Sociología

 Razones para comentar este libro:
Saul reabre el problema de la globalización como sistema para aumentar la movilidad del capital y la fuga de un dinero a otro en busc de rentabilidad.

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Título original: "The colapse of Globalism"


Editorial en español: RBA Libros SA


Texto de la contraportada:


"(...) John Ralston Saul hace una demoledora crítica al globalismo, examina la deriva del fenómeno desde la década de 1970 hasta nuestros días y nos muestra como el malestar de las zonas afectadas por la globalización ha terminado perjudicando también a Occidente. El autor cuestiona algunas de las políticas liberales de las últimas décadas, como la asunción por parte del sector público del lenguaje y los principios del privado o las innumerables privatizaciones, cuyo éxito es hoy (2012) más que discutible. Asimismo, denuncia algunas de sus más evidentes falacias, como eximir a los más ricos de las penalizaciones por la evasión de impuestos mientras se carga sobre las clases más modestas la recaudación de fondos para sostener el Estado.

Un estudio penetrante y riguroso del auge del globalismo y sobre todo de su inminente declive, que por suerte ha restaurado la idea de que existen distintas alternativas. Posiblemente, los entusiastas de este libro no se encuentran entre quienes abogan por la rebaja de los impuestos y la liberalización proselitista del mercado, pero sin duda su brillante análisis es tan accesible y revelador para el pequeño comerciante como para los cargos directivos de las empresas multinacionales."

Biografía oficial del autor (2012):

John Ralston Saul (1947, Ottawa) es filósofo y escritor. En su juventud fue asistente del primer presidente de la compañía petrolera nacional canadiense, en cuya fundación colaboró. Durante la década de 1980 conoció de cerca la vida de la guerrillas y viajó por el norte de África y el Sudeste asiático; estas experiencias le permitieron ser testigo de la represión que sufrían algunos de sus colegas escritores. Es un activo y ferviente defensor de la libertad de expresión y fue elegido en 2009 presidente del PEN Internacional, la asociación mundial de escritores.
Calificado como "profeta" por la revista Time, ejerce una influencia cada vez mayor en el pensamiento económico y político contemporáneo. Durante toda su vida ha compaginado el compromiso político con la escritura y sus libros han sido traducidos a 22 idiomas, entre ellos el español, en 30 países. Cabe destacar: Muerte de un general (1977), La civilización inconsciente (1997), Los bastardos de Voltaire: la dictadura de la razón en Occidente (1998) y Diccionario del que duda: un diccionario de agresivo sentido común (2001).

ÍNDICE


Primera parte

Contexto
1. Una serpiente en el Paraíso
2. Un resumen del futuro prometido
3. Lo que dijeron que se conseguiría
4. Lo que alguien olvidó mencionar
5. Una breve historia de la conversión de la economía en religión

Segunda parte

El Auge
6. 1971
7. El vacío
8. El bufón del rey
9. Entusiasmos románticos escogidos
10. Una fuerza en auge
11. Economía de la crucifixión

Tercera parte

La meseta
12. Éxito
13. 1991
14. La ideología del progreso
15. 1995

Cuarta parte

La caída
16. Un equilibrio negativo
17. Las ONG y Dios
18. Una cronología del declive
19. Una cronología del declive: la ruptura malasia
20. El final de la fe
21. India y China
22. Nueva Zelanda vuelve a cambiar de rumbo

Quinta parte

¿Y ahora hacia donde vamos?
23. El nuevo vacío: un interregno de síntomas mórbidos
24. El nuevo vacío: ¿ha vuelto el Estado-nación ?
25. Nacionalismo negativo
26. La normalización de la guerra irregular
 27. Nacionalismo positivo
Epílogo: el retorno de la elección, 2009

Resumen


En su introducción a la edición en español, Saul cree que la crisis del 2008 es el culmen de 40 años de la "fracasada ideología" de la globalización y de ideologías de austeridad que "intentan salvar un banco pero no un país". Otra palabra mágica es "crecimiento", que no es más que una medición técnica.




Una de las principales críticas hacia la globalización se centra en que no se cumple ya la idea ricardiana de la ventaja competitiva de las naciones (cada país debe exportar el producto que mejor sabe hacer importar el resto). La razón es, según Saul, es que, en la globalización,  el más competitivo ya no es el más eficaz sino el más grande y con mayor integración vertical /(compara el textil barato de Bangladesh y el poderío de la industria de China, un gigante económico que domina el mercado).
El autor hace un recorrido histórico por el siglo XIX hasta 1971. Señala que el librecambismo se convirtió en una especie de religión con defensores altamente ideologizados que no vieron que el sistema tenía fallos. Pone como ejemplo, la guerra del opio, que usó Gran Bretaña para vender esta droga como mercancía en China con el fin de pagar sus importaciones en Oriente ya que el comercio occidental no funcionaba en esa parte de Asia. Otros países como Estados Unidos no habrían podido crecer solo con libre comercio sino que también jugaron factores clave como la imposición de aranceles. Los políticos decían que todo iba bien y creciendo a pesar de que la pobreza y desigualdad se acrecentaban. Cuando llegó la Gran Depresión, todo el mundo le echó la culpa a la ley Smoot-Hawley de 1930, que subió los aranceles y agravó aún más la economía. "Siempre sale en los discursos, porque da la impresión de que el jefe está enterado", bromea Saul. El autor se pregunta por qué nadie se percató de que las cosas ya iban mal desde 1914 y que en los años 20 hubo una oleada de recesiones, hiperinflación en Alemania, desempleo... Es decir, el modelo librecambista se había hundido antes de la Primera Guerra Mundial.
Tras 30 años de regulación económica, en 1971 Hayek volvió a sacar a relucir las recetas del librecambismo y la desregulación, "olvidando el crecimiento que había hecho el keynesianismo durante 30 años". Le siguieron cinco años de recesiones concatenadas que nadie se atrevió a llamar Depresión: primero fue el abandono de los acuerdos de Bretton Woods y la libre flotabilidad del dólar, después el fracaso de la cumbre del GATT en Tokyo, a lo que le siguió el alza de los precios del petróleo por la OPEP, la estanflación y el desempleo. La receta que se adoptó fue la neoliberal: abrir los mercados y desregularizar la economía. 30 años después, un informe del 2002 del español Xabier Sala i Martín "The Worl Distribution of Income" revelaba que la globalización había sacado de la pobreza a 350 millones de personas en el mundo, que ya no vivían con un 1 dólar al día. La conclusión de Saul es distinta: en realidad, ahora hay entre 1.600 y 2.700 millones de personas que viven con dos dólares al día. Se han dado crecimientos de la clase media en India y China pero, según Saul, eso se debe más a políticas internas combinadas con los beneficios del comercio internacional. A pesar de las dudas que genera este crecimiento mundial de las rentas para todos, los politicos recitan como un mantra el informe de Sala i Martín. Otro de los ejemplos que se pone de éxito es Botsuana, que tiene minas de oro, una población decreciente por culpa del sida y un gobierno decente.
A partir de 1971 surge otro movimiento realizado por los grandes conglomerados de empresas: el Foro Económico Mundial de Davos que impone una agenda económica a un lobby gigante de empresarios de todo el mundo. La apuesta es por la globalización, por el agigantamiento de colosos empresariales y por las transnacionales. El argumento de sus organizadores, dice Saul, es que los Estados-Nación reaccionan lentamente mientras que las multinacionales viven a ras de tierra, conocen la realidad y reaccionan conforme a los nuevos tiempos. El ciudadano pasa a ser cliente o consumidor. Se tejen relaciones clientelares a escala mundial, unos acuerdos que recuerdan al feudalismo de la Edad Media. El resultado fue una ola de privatizaciones de empresas públicas clave a lo largo de los años 80: telecomunicaciones, correos, agua, luz, energía, transportes... En España, dice Saul, se privatizaron empresas públicas de teléfono, Repsol, y otros monopolios naturales que funcionaban relativamente bien. El Estado quedó debilitado y se dejó al mercado que prestase los servicios a los ciudadanos, o más propiamente dicho, a los consumidores. Saul dice que la globalización fue la salida elegida para impulsar el crecimiento después de 1971 pero se pregunta si el problema fue resuelto o no. Las empresas apartaron a los capitalistas de la gestión y metieron a gestores profesionales que querían altos beneficios y mayor tamaño de sus empresas (a través de fusiones) como forma de generar beneficios.
De esta etapa, se pone como ejemplo Nueva Zelanda, porque fue uno de los primeros países en adoptar estas técnicas aprovechando que el Gobierno funcionaba por mayoría simple y adoptaba decisiones rapidamente. Pronto se vio, que hasta los laboralistas aplicaron reformas neoliberales que hicieron que el país ganase competitividas generando un aumento del 20 % del paro. Pronto se vio que la competitividad internacional no generaba pleno empleo.
Saul cree que ni siquiera existe competencia actualmente porque lo que genera crecimiento y ventaja competitiva es "el tamaño y el poder", tanto de los países como de las empresas. Hay una especie de "dumping predatorio" en el que las grandes cadenas eliminan a los minoristas y se convierten en oligopolios (ya sea como transnacionales que burlan las fronteras nacionales (y sus impuestos) y oligopolios regionales como las farmacéuticas asentadas en Estados Unidos y el textil en China e India y "que nada tiene que ver con el libre mercado", según Saul.
Saul concluye que en los últimos años de la globalización resurgió el Estado-Nación.
Cita los efectos contrarios de lo que la globalización pretendía: la idea de flexibilizar la sede geográfica de las corporaciones dio lugar a una gran evasión de impuestos a gran escala propiciada por los propios estados para captar capital, la idea de inundar con productos occidentales  a los grandes mercados en China y la India  se quedó en nada por las políticas internas proteccionistas de ambos países, la idea de crear un país de servicios en Occidente solo sirvió para desindustrializarlos y para que los desempleados opten a empleos basura del sector servicios, no de alta tecnología. Pero lo peor de todo es que no se logró la ansiada competencia libre del comercio sino que se impuso la fuerza de las corporaciones más grandes y gigantes.
El autor también desmitifica el libro de Thomas L. Friedman, La Tierra es Plana, porque dice que cayó en un error y aún no lo ha reconocido. Saúl sostiene que la deslocalización no era ningún maná para Occidente sino un grave error estratégico que pagó a partir del 2008.
También insiste en que desde 1990 diversas voces alertaron de la fuga de capitales a paraísos fiscales pero que los gobiernos no hicieron nada. Lo mismo pasó con la desrregulación de las finanzas pero todos miraron hacia otro lado o cuando se quisieron adoptar políticas para permitir que un país reestructure la deuda, esas políticas se bloquearon o cayeron en el olvido. Solo fue evidente tras el crash del 2008, cuando la banca pidió ser rescatada hasta el punto de que Alan Greespan tuvo que admitir su error en el 2008.
También culpa a muchos académicos y departamentos de Universidad por haber seguido ciegamente o interesadamente la "religión" neoliberal de la fe en el mercado. Son expertos clave porque los políticos suelen consultarles a ellos en materia económica. El gran daño que han hecho, dice Saúl, es que bloquearon los posibles estudios alternativos y que propusiesen salidas de la crisis que no fuesen neoliberales y, de hecho, la salida habría sido muy sencilla si  releyesen a otros autores más antiguos (supongo que Keynes). Dice que este mantra del mercado se repite desde hace 4 generaciones a las élites educadas en universidades que no se paran a cuestionar esta doctrina de fe en el mercado.
Una crisis sistémica porque la producción supera la demanda real
Pero la clave del libro la dice Saul en las últimas líneas: la crisis se remonta a 1970 y durante 30 - 40 años se ha parcheado con el neoliberalismo (al libertar activos públicos y revenderlos). Es una crisis sistémica de un capitalismo que se basa en el eterno crecimiento de las ventas y que genera sobreproducción por falta de demanda real. La estimulación de créditos al consumo solo ha servido para generar especulación con un capital que no iba a ser destinado a las compras de bienes, porque hace décadas que la demanda real es inferior a la producción. Por eso, no se colocaron mercancías occidentales en China, porque nadie las demanda hasta agotar los stocks. La producción podrá mejorar en los próximos años a través de una reducción de costes pero duda que eso genere más ventas, sencillamente la demanda es mucho menor. El colapso de la globalización consiste en que la demanda real es inferior a la producción, hay un excedente.

Resumen de "Keynes vs Hayek", de Nicholas Wapshott (2011)

Resumen de "Keynes vs Hayek", de Nicholas Wapshott (2011)

Texto original del resumen (libre acceso) en
http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/06/keynes-vs-hayek-de-nicholas-wapshott.html

Razones para comentar este libro:
La mitad del siglo XX y principios del XXI se ha caracterizado por una lucha entre la planificación de la economía desde un punto keynesiano (estimular la demanda con consumo público en los tiempos de escasez y ahorro en las bonanzas) y el neoliberalismo (fe ciega en que el libre mercado está autorregulado y eficiente). Este libro relata la evolución de ambas tendencias desde 1930 al 2000.


Resumen, comentarios y notas de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

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Sociología, teoría económica

Título: "Keynes vs Hayek"
Subtítulo: El choque que definió la economía moderna

Autor: Nicholas Wapshoot

Editorial en español: Deusto Grupo Planeta
Twitter: #KeynesHayek

El resumen se puede leer más abajo.

Texto de la contraportada:

"Si Keynes y Hayek estuvieran vivos, ¿cuáles serían sus fórmulas para salir de la crisis?
Cuando la crisis bursátil de 1929 sumió el mundo en un caos, dos economistas salieron a la palestra para defender visiones opuestas sobre cómo restaurar el equilibrio económico y devolver al mundo occidental a la senda del crecimiento.
John Maynard Keynes, el economista de Cambridge, argumentaba que el Estado tenía el deber de invertir en gasto público para así reactivar la economía. Contrariamente, el economista de la escuela austríaca, Friedich Hayek, consideraba que esta solución sería inútil e incluso peligrosa.
En este primer enfrentamiento ganó Keynes y, a resultas de ello, la política keynesiana se ha venido aplando mayoritariamente desde hace décadas, durante las cuales se ha vivido una época de prosperidad sin precedentes. No obstante, muchos economistas de diversa índole y líderes políticos conservadores han adoptado, también con éxito, medidas antagónicas y próximas a la visíón de Hayek.
A raíz de la crisis económica y financiera de 2008 ambas corrientes vuelven a estar de actualidad. Los partidarios de cada escuela se definen, unos sobre la necesidad de implantar el pensamiento keynesiano para salir de la crisis, y otros se inclinan por aligerar el peso del Estado y así reducir sus gastos, tal y como defendía Hayek en sus tiempos.
Este libro recupera las doctrinas de estos dos grandes economistas y analiza cómo discreparían, si estuvieran vivos, sobre la gran crisis que nos afecta en estos momentos".

ÍNDICE

1. El héroe glamuroso
    De cómo Keynes se convirtió en el ídolo de Hayek (1919-1927)

2. Fin del imperio
    Hayek experimenta la hiperinflación en primera persona (1919-1924)

3. Las líneas de combate están trazadas
    Keynes niega el orden económico "natural" (1923-1929)

4. Stanley y Livingstone
    Keynes y Hayek coinciden por primera vez (1928-1930)

5. El hombre que mató a Liberty Valance
    Hayek llega a Viena (1931)

6. El duelo
    Hek revisa el Tratado de Keynes con gran dureza, 1931

7. Respuesta a los disparos
   Keynes y Hayek se pelean (1931)

8. The Italian Job
    Keynes le pide a Piero Sraffa que continúe con el debate

9. Hacia la teoría general
    La solución gratuita al desempleo (1932-1933)

10. Hayek pestañea
     La Teoría general invita a una respuesta (1932-1936)

11. Keynes conquista Estados Unidos
     Roosvelt y los jóvenes economistas del New Deal (1936)

12. Desesperadamente atascado en el capítulo 8
      Hayek escribe su propia teoría general (1936-1941)

13. El camino a ningún sitio
     Hayek relaciona las soluciones de Keynes con la tiranía (1937-1946)

14. Los años en la sombra
     Mont-Pèlerin y Hayek se mudan a Chicago (1944-1969)

15. La era de Keynes
     Tres décadas de prosperidad americana sin precedentes (1946-1980)

16. El contraataque de Hayek
     Friedman, Goldwater, Thatcher y Reagan (1963-1988)

17. La batalla se reanuda
     Economistas de agua dulce y de agua salada (1989-2008)

18. Y el ganador es....
      Evitando la Gran Recesión, de 2008 en adelante

.....

Comentarios previos del autor del resumen:
La batalla entre Keynes y Hayek realmente solo se ha empezado a librar en el 2008, cuando los Estados renunciaron a endeudarse para salir de la crisis y se centraron en reducir el déficit. Obviamente, estamos hablando de una victoria de la Escuela de Chicago, que aplica las viejas recetas clásicas para un mundo con librecambio de mercancias: austeridad para que luego haya crecimiento. La pregunta que nos hacemos es si las recetas de Keynes eran las adecuadas en un mundo que ya no estaba globalizado, como el de 1930-1940, con muchos países proteccionistas e incluso autárticos, donde había rigidez de precios y salarios, pero no son el jarabe que necesita un mundo global como el de 1989-2008, en el que vuelve a funcionar la economía clásica basada en la libre competencia en un mercado a escala mundial, donde los países se centran en producir allí donde tienen más ventajas competitivas, o hay una libertad de precios y salarios.
Por otra parte, Hayek advertía que el tipo de economía socialista (Estado de Bienestar) que proponía Keynes llevaría a convertir al ciudadano en súbdito y a estar más controlado (a través de la Seguridad Social) porque el Estado que administra empresas públicas se convierte en su patrón. Medio siglo después, en una economía globalizada, nos encontramos con que el ciudadano, que ahora sería más libre porque el Estado ya no interviene tanto, también está controlado a través de las redes sociales y otros avances en telecomunicaciones. Nos encontramos aqui con una paradoja que no ha resuelto la teoría del libre mercado.
A nivel de la teoría económica y de la historia de la economía, este libro tiene el valor de resumir las políticas económicas presidenciales desde Kennedy hasta Bush hijo y ver cómo han evolucionado desde posiciones keynesianas a las de Hayek y Friedman.


Capítulo 7

Robbinson convence a Hayek para que empiece el ataque a Keynes con críticas de poca monta, sea dicha la verdad.

Capítulo 8

Este es un capítulo menor. Keynes deja de discutir con Hayek y le encarga al italiano Piero Sraffa que continúe el debate con Hayek. Mientras, se vuelca en un libro que pondrá sus ideas en orden. Más tarde, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Srrafa será enviado a una isla inglesa confinado pero Keynes lo rescata.

Capítulo 9
Este es un capítulo clave porque es cuando Keynes presenta su libro La Teoría General de la Ocupación (Empleo), Interés y Dinero (The General Theory of Employment, Interest and Money) y que convirtió en antigualla la economía clásica. Realmente, fundó una nueva disciplina: la macroeconomía (y la econometría). Introdujo nuevas variables a tener en cuenta como el empleo [nota del lector: esto es tan importante como si un economista introduce hoy en los estudios predictivos de la economía una variable nueva que a todos les había pasado desapercibida, pongamos por ejemplo, el trabajo informal no cuantificado, como lo que hace el ama de casa o el cuidado de enfermos, etc... propios de economías no monetizadas]. El empleo tenía relación con la demanda y con el crecimiento económico, por lo que crear pleno empleo era bueno para la economía, mientras que en la teoría clásica el desempleo se entendía como un mal "natural" de la oferta y la demanda y que era inútil intervenir porque la economía se volvería a equilibrar sola. En la política keynesiana, el Estado debe estimular el empleo hasta lograr la plena ocupación porque al inyectar dinero (gasto público) en la economía, el multiplicador generará más movimiento de dinero. Pero, además, destacó la importancia del PNB y el PIB. Realmente, quien leía el libro ya no pensaba de la misma manera, estaba leyendo un tratado de economía moderno. El propio Hayek, que había leído el borrador por cortesía de Keynes, se quedó literalmente sin habla y sus propios colaboradores se convirtieron en keynesianos. Donde más triunfaron estas novedosas teorías fue en Estados Unidos, entre los economistas del círculo presidencial, entre ellos Paul Samuelson y J.K. Galbraith, que fueron los nuevos apóstoles del keynesianismo. Y es que, como señala el autor, era una teoría optimista que a todos les gustaba.

Capítulo 10
En este capítulo, Hayek no responde a Keynes. No está claro por qué se quedó callado, posiblemente, porque recibió una sugerencia de Robbins para que lo hiciese otro. Es posible que Hayek tuviese en mente una teoría general que replicaría a lo que dijo Keynes pero si salía a la palestra, desvelaría sus nuevas ideas.


Capítulo 11
En este capítulo se refleja el éxito de Keynes en Estados Unidos. Aunque Roosevelt simpatizaba con Keynes no entendía ni jota del keynesianismo y llegó a llamarle "matemático". Sus colaboradores lo convencieron para gastar más dinero, lo que reactivó la economía tal y como había predicho Keynes.

Capítulo 12
Hayek intentó escribir su teoría general como réplica a Keynes pero no tuvo mucho éxito. Sus libros o fueron ignorados o nadie los entendió. Se quedó atascado y su propio ayudante se convirtió en keynesiano. Finalmente, Keynes y Hayek coincidieron en Cambridge donde vigilaron juntos los tejados de la Universidad para avistar cazas alemanes y dar la alarma.

Capítulo 13
Hayek escribió Camino de Servidumbre, el libro por el que se ha hecho famoso y que Margareth Thatcher tenía en su cabecera de cama. El libro ha vendido millones de ejemplares en Estados Unidos, sobre todo tras una reseña en el Readed Digest. En Camino de Servidumbre, Hayek advierte que la intervención del Estado es mala, tal y como la propone Keynes, y convierte al ciudadano en súbdito o, peor aún, en empleado del Gobierno. Critica el socialismo y la economía planificada por querer esclavizar al individuo sin dejarle opción de elegir. Hayek dio muchas charlas en auditorios llenos en una gira por Estados Unidos pero tras la guerra cayó en el olvido. 

Capítulo 14
Tras el triunfo del keynesianismo, Hayek fue visto como un dinosaurio. Solo unos pocos con sus ideas sobre el libre mercado acudieron a unas charlas en Mont-Pelerin, a las que también asistió Milton Friedman, convertido luego en el "gurú" del neoliberalismo. Finalmente, Hayek, por temas de divorcio, se fue a Estados Unidos y logró una plaza en una universidad del Medio Oeste y luego entró en la Universidad de Chicago pero no como profesor de economía, pues sus ideas vertidas en Camino de Servidumbre, que ellos mismos habían publicado, lo habían convertido en un profesor polémico. [Nota del lector: la Escuela de Chicago fue después el bastión del neoliberalismo desde donde se difundió la doctrina a Latinoamérica; leer "La doctrina del shock", de Naomi Klein].
Hayek pasó años duros, deprimido y acabó, tiempo después, por regresar a Austria, donde ocupó un oscuro despacho en una universidad de segundo orden. No sería hasta 1974 cuando sus ideas monetaristas, difundidas por Friedman (que hizo más entendibles sus teorías), lo rehabilitarían y lo convertirían en un héroe, el único que creyó en el libre mercado tras la Gran Depresión. Las causas de aquella debacle estaban, como había dicho Hayek, en la entrada de dinero en el sistema.



Capítulo 15
En estos capítulos se analiza las políticas presidenciales desde Truman hasta el demócrata Carter.
Según el autor, Truman no entendía nada de economía pero aceptó inyectar capital público para lograr el pleno empleo (nunca hay pleno empleo porque algunos trabajadores están en paro para cambiar de empresa). Se llegó a un desempleo del 3,9 %, una cifra bajísima, mediante la inversión en carreteras y defensa. Truman justicaba cualquier inversión pública con un argumento bélico contra el comunismo que obtenía la bendición del Congreso, implicado en la Guerra Fría.
Eran los tiempos en que Paul Samuelson publicó Economía, la biblia del keynesianismo y la macroeconomía, y Hayek cayó en el olvido.
Eisenhower siguió la misma política de inversiones públicas, que casi rozaba la planificación centralizada, y logró una época de paz y bonanza, aunque al final advirtió a su sucesor que un lobby armamentístico había cogido mucho poder. [Nota del lector: En el libro "La sociedad opulenta", de Galtbraith, se hace mención a los grandes gastos en defensa de esa época y que estimulaban la economía].
Sin embargo, al final del mandato, hubo una recesión por una política de recortes que apartó a su sucesor Nixon de la presidencia, que obtuvo Kennedy.
En todo caso, los economistas habían llegado a la conclusión de que los ciclos económicos se podían suavizar mediante la inyección de capital público y, por tanto, cuando había recesión, el Estado invertía para contrarrestar la caída.

Kennedy era un keynesiano que fomentó la industria armamentística y aeronáutica que propuso rebajar los impuestos aunque no llegó a aplicarlo y lo hizo su sucesor Johnson, que lanzó también programas como Medicare. Ya a finales de 1968 el keynesianismo empieza a dar muestras de agotamiento y generar inflación.
La puntilla final al keynesianismo la dio Nixon, que borró de un plumazo los acuerdos de Bretton Woods, desvinculó al dólar del oro para devaluarlo e hizo algo tan impensable como fijar precios y salarios, se supone que con la idea de frenar la inflación y evitar una recesión que le arruinase sus elecciones de 1972. Este terminó su mandato (dimitíó) con la crisis del petróleo que disparó la inflación. Ford y Carter heredaron el problema y no pudieron hacer nada. En 1978 hubo la segunda crisis del petróleo y se dispararon otra vez los precios. La inflación rondaba el 11 % y muchos países entraron en estanflación (alta inflación y alto desempleo). La curva de Philips (que relaciona una baja inflación con mayor desempleo) solo funcionaba en tiempos de bonanza.

Capítulos 16, 17 y 18
En 1978, Margareth Thatcher, llegó al poder en el Reino Unido y aplicó una privatización del sector público (trenes, correos, aeropuertos, British Airlines). Se declaró seguidora de Hayek y de su libro Camino de Servidumbre, que defiende el libre mercado a ultranza y el adelgazamiento del Estado (salvo Defensa, seguridad social y desempleo).

Con la llegada de Reagan, se aplicaron políticas de privatización y recortes para bajar la inflación y Vorker (de la Reserva Federal) autoindujo una recesión que disparó el desempleo pero, a cambio, bajó la inflación. Y a esas alturas, la inflación importaba más que el desempleo.
Ver la curva de Philips que relaciona desempleo e inflación y la curva de Laffer, sobre la importancia de los impuestos.
 Los monetaristas Hayek y Friedman recibieron el premio Nobel por sus trabajos sobre la importancia de jugar con los tipos de interés para reactivar la economía. También se redujeron los impuestos a los ricos del 90 al 70 % y, décadas después, hasta el 28 %. El propio Reagan, en su época de actor, había tenido que renunciar a trabajos para no trabajar por 6 centavos (el 93 restante se lo llevaba el fisco). Galbraith ironizó con que "aumentar el saco de avena de los caballos obviamente alimentará a más gorriones". También se descubrió que era contraproducente rebajar los impuestos en plena recesión porque la gente no iba a consumir lo obtenido sino que lo iba a destinar a ahorrar por temor al desempleo.
En los años de Reagan, la economía creció durante 10 años seguidos, eran los tiempos de los "yuppies" y de la "codicia es buena". Esta bonanza se consideró un logro de los monetaristas pero, en esos años, Reagan insufló mucho dinero en la economía al más puro estilo keynesiano y dejó una herencia de deuda gubernamental.
Con Bush padre, hubo una recesión en 1992 que le costó la presidencia y su sucesor, Clinton, se propuso eliminar el déficit y adelgazar el Gobierno, incluso con despidos masivos de funcionarios por 5 días o en Navidad. Al terminar su mandato, había logrado tres superavits consecutivos. Aquí fue importante la actuación de Alan Greenspan,de la Reserva Federal, que desgurralizó el sector de la banca. Se trataba de una política keynesiana más, quien había dicho que en tiempos de bonanza, el Gobierno debía liquidar deudas y recaudar para sobreponerse en los malos tiempos. En aquellos tiempos se hablaron de las "expectativas racionales" del consumidor, el hecho de que el Gobierno gaste hoy más le llevará a aumentar los impuestos en el futuro (una teoría muy discutida).
En los 8 años de Bush, el superavit heredado de Clinton se destinó a rebajar los impuestos para estimular la economía por lo que pronto incurrió otra vez en déficit, a lo que se añadieron las inversiones públicas en seguridad tras los atentados del 11-S  y los gastos de múltiples guerras en Afganistán e Irak.
En el 2007 y 2008, con la crisis de las hipotecas basura que arrastró a todo el sector financiero, los Gobiernos tuvieron que desempolvar a Keynes para evitar entrar en una Gran Depresión. Se evitó el desastre y Obama luego inyectó dinero público en el sistema (que Krugman consideró insuficiente) y bajaron los intereses del dinero hasta casi el 0 % pero los seguidores de Hayek y Friedman, y los ultraliberales del Tea Party, exigieron la inmediata reducción del déficit público y el control de gastos, incluso en sanidad para los pobres.
En estos años, hubo un debate entre los economistas de agua dulce (Escuela de Chicago, en los Grandes Lagos) y los economistas de agua salada (Harvard). Los primeros (seguidores de Friedman y Hayek) eran neoliberales y los segundos keynesianos (Krugman).
El autor concluye que al final las tesis monetaristas de Hayek y Friedman han triunfado pero, en el fondo, todos somos keynesianos porque ante el desplome de las empresas y dejar que actúe libremente el mercado, pocos salvo los más extremos brindarán por la ruina total y dejar hacer (laissez-faire)  para que todo se hunda. Por tanto, las teorías de Keynes





viernes, 6 de marzo de 2015

Resumen: "La crisis rompe las reglas", de Max Otte (2011)

Resumen: "La crisis rompe las reglas", de Max Otte (2011)  

El resumen original y actualizado está en el siguiente enlace:

http://evpitasociologia.blogspot.com/2014/01/la-crisis-rompe-las-reglas-de-max-otte.html

 Razones para comentar este libro: 
Max Otte fue uno de los primeros que alertó de la inminente crisis del 2008. Ha seguido trabajando en ese tema en los años posteriores. Siempre es una opinión que hay que tener en cuenta y conocer sus argumentos.

 

Autor del resumen, comentarios y anotaciones: E.V.Pita (2014)
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Sociología, crisis, organización social


Título: "La crisis rompe las reglas"
Subtítulo: Cómo afrontar las nuevas amenazas de la economía mundial

Autor: Max Otte con Thomas Helfrich (entrevistador)

Texto de la contraportada:
"Después de haber alertado sobre la desinformación a la que estamos expuestos en El crash de la información, Max Otte vuelve a la carga con un libro incendiario sobre las consecuencias de una crisis permanente que amenaza con dinamitar los avances sociales y económicos e instalar un neofeudalismo mundial; un hipercapitalismo que concentra el poder y el dinero en pocas manos y condena al resto a la desinformación, la deseducación y, a la larga, a la servidumbre y a la pobreza".
Políticos, directivos de empresa, analistas y también ahorradores y pequeños inversores se sienten inseguros y se preguntan si la relación entre los mercados y la política encontrará un nuevo equilibrio. ¿Cuál debería ser la posición de los gobiernos ante la situación de los mercados? ¿Cómo puede un inversor privado superar la crisis sano y salvo? ¿Resistirá nuestra moneda común o nos espera una inflación? Si es así, ¿dónde se puede invertir el dinero de modo que esté seguro?
Max Otte conversa con el periodista Thomas Helfrich y en sus respuestas hallamos las claves."

ÍNDICE

- La crisis económica mundial 2.0 ¿Dónde estamos?
- Sobre los cambios en la economía mundial
- Globalización
- Sobre la regulación de los mercados de capitales
- De plagas de langostas y manadas de lobos: los fondos de cobertura
- Llevar euros a Atenas: el ataque a nuestra moneda
- La economía financiera, la economía real y el endeudamiento del Estado
- De políticos y partidos
- Los directivos y la moral
- De economistas y políticos
- La economía de la desinformación
- Sobre estrategias de inversión en tiempos de crisis

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Comentarios: El profesor de instituto alemán Max Otte saltó a la actualidad cuando escribió: "¡Que viene la crisis!" en el 2006, un año antes de que empezase el "crash". El libro "La crisis rompe las reglas" es un compendio de entrevistas centrado en el caso alemán y su gestión de la crisis, por lo que habla de los deudores del Mediterráneo o del despilfarro americano. El libro nos permite ver una visión alemana del mundo.

El libro arranca con cuál es la cuestión de fondo de la crisis. La pregunta clave es si va a haber inflación o deflación. En caso de inflación, esto es porque hubo una política monetaria y fiscal expansiva. La actual crisis se diferencia del crash de 1929 porque no hubo una política antideflacionista. Por eso, dice Otte, en el 2008 se evitó la catástrofe con inyecciones de liquidez [nota del lector: varios autores hablan de billones de dólares], ayudas al capital y programas de estímulo a la economía.
No obstante, Otte deja claro que esta crisis tiene algunas características como:
- la laxa política monetaria del Banco Central Europeo que causó una explosión de la deuda
-un desempleo estructural y asignaciones erróneas del mercado
-el sector inmobiliario y financiero se inflaron y el resto se contrajeron

Otte recuerda a Rogoff [nota del lector: estudió con Reinhart 8 siglos de crisis y necedad financiera]: "Sucede a menudo que las crisis bancarias son seguidas 2-3 años después de quiebras estatales".
Pero Otte advierte: "Esta crisis rompe las reglas" (y no podemos fiarnos de las estadísticas)

El autor indica que las causas de la crisis se remontan a 1982 (empezó la era Reagan y la desregulación de los mercados). El telón de fondo de la crisis actual es la segunda ola globalizadora (la primera fue de 1830 a 1914).

En estas tres últimas décadas:
-Aumentó la producción de bienes pero los salarios se mantuvieron en un nivel bajo a causa de la presión de la competencia del Tercer Mundo
- Se acentuó el desequilibrio en la distribución de la riqueza. Por un lado, se agravó la pobreza y, por otro, los capitales salieron en busca de rentabilidad y se inflaron los mercados.
-Creció el endeudamiento y alimentó estructuras enfermas

Tras tres años de crisis, (Otte publicó el libro en 2011), Otte diagnostica que:
-No hay medidas estructurales para cambiar los fallos (los bancos siguen operando como de costumbre).

Otte culpa al expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, que con su desregulación hizo que un fondo de cobertura consiga hoy dinero barato con más facilidad que una pyme que produce algo. De hecho, los productos titularizados (como los "liar loans", créditos mentirosos donde se otorgan créditos sin pedir pruebas de solvencia a vagabundos) generaron el 40-60 % de las ganancias de Wall Street.

Y el Banco Central no aportó nada, solo fue un emisor más (en el 2004, los supervisores vieron un gigantesco fraude (habla del 5% del PIB de EEUU) en Fannie Mae y "se quedaron de brazos cruzados" hasta el 2008).


El autor en 2011 temía una doble recesión porque vencían las moratorias de los préstamos hipotecarios. [nota del lector: acertó en el caso de España, la segunda recesión duró hasta octubre del 2013]

Otte también critica las dos posiciones ante la crisis:
-Keynesianos... su idea fue estimular la demanda, tanto si se financia deuda como no
-Monetaristas (neoliberales)... mientras la masa monetaria esté constante y crezca la economía, todo va bien
Según Otte, ninguna de esas opciones prestó atención al volumen crediticio y a la calidad de los créditos (la devolución del préstamo).
El resultado fue un castillo de naipes, cuando se quitó la carta de abajo (las subprime) se hundió todo.

También reflexiona sobre el consumo.

Advierte que vuelven los monopolios. En la industria del automóvil, no hay grandes innovaciones, funcionan como una burocracia, lo mismo las eléctricas o el gas.
El autor ve que están en el aire la regulación de las grandes multinaciones, las transformaciones de los sistemas sociales y el futuro de la política de competencia. "Son tiempos revueltos con grandes transformaciones", dice Otte.

Recuerda nuevamente a Rogoff y su advertencia de que las crisis financieras van seguidas de crisis de deuda pública.
 Y menciona al historiador Charles Kindleberger, quien dijo que una mutación económica, como la invención del ferrocarril, la electricidad o la globalización crean una oleada de inversiones que desembocan en una euforia y la quiebra como pasó con las punto.com.
 Califica a Francis Fukuyama de ingenuo porque en su libro El fin de la historia... pensó lo mismo que los neoliberales, que el mercado lo iba a arreglar todo.

Como novedad, es la primera mención que veo a los ordoliberales (estarían dentro de la economía social de mercado) y habla de tres autores: Rushor, Rorke y Euckes). Estos avisaron para que se previniese contra los monopolios.

Sobre los neoliberales
También califica de apóstoles del mercado a Hayek, Karl Popper y Milton Friedman [nota del lector; en un reciente artículo de prensa empezaba con estos dos Hayek y Popper, por lo que aún hoy son citados como únicas autoridades]. Estos defienden que por sí solo el mercado genera equidad y justicia pero Otte replica que "solo favorece al más rápido y fuerte".

Critica el impuesto bancario que se pide que paguen los bancos, aunque también las cajas, pero no los fondos de cobertura, compañías de seguros y fondos capital riesgo.

Por ello, Otte concluye que el neoliberalismo tiene una fe "irracional" en los mercados y lo que genera es:
-un precariado (empleados con subsidios y ayudas)
 -clases medias desaparecidas
-ricos, una nueva oligarquía
-genera un modelo feudal (pone como ejemplo la patente de plantas modificadas genéticamente, en las que la ingeniería genética no pretende crear plantas mejores sino patentar para vender y cobrar).

Otra crítica que hace es que el crecimiento continuo no es sostenible. A veces, el consumo se fomenta con la mercadotecnia, pero es algo artificial (como lanzar un nuevo móvil o ordenador cada año). También está el riesgo del agotamiento de los recursos.

También alerta no de la lucha de clases sino de la lucha de jóvenes (en paro) y viejos (que dominan las corporaciones) para que haya una redistribución de la riqueza.       
   
En medio de esta crisis global, Otte dice que Europa es una isla de felicidad porque, al menos, aunque haya habido recortes, los sistemas sociales aún funcionan.
En los países árabes, hay un capitalismo dirigido del Estado.
La mayoría de los países defienden sus intereses por lo que Otte cree que "no hay mercado libre" dentro de la globalización. (dice que Alemania sí cree en el mercado libre)

Sobre la globalización, advierte que hay movimientos cíclicos y recuerda que con el Renacimiento hubo una gran apertura que se cerró con las guerras de Reforma.

Respecto a las instituciones, el G-8 y el G-20 han sustituido al burocrático FMI para abordar los problemas "ad hoc".
Hace comentarios sobre la Ronda de Doha de la OMC

El resto del libro son preguntas sobre la situación alemana en el mundo y de gran actualidad.