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lunes, 9 de marzo de 2015

Resumen de "Keynes vs Hayek", de Nicholas Wapshott (2011)

Resumen de "Keynes vs Hayek", de Nicholas Wapshott (2011)

Texto original del resumen (libre acceso) en
http://evpitasociologia.blogspot.com/2013/06/keynes-vs-hayek-de-nicholas-wapshott.html

Razones para comentar este libro:
La mitad del siglo XX y principios del XXI se ha caracterizado por una lucha entre la planificación de la economía desde un punto keynesiano (estimular la demanda con consumo público en los tiempos de escasez y ahorro en las bonanzas) y el neoliberalismo (fe ciega en que el libre mercado está autorregulado y eficiente). Este libro relata la evolución de ambas tendencias desde 1930 al 2000.


Resumen, comentarios y notas de E.V.Pita, licenciado en Sociología y Derecho

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Sociología, teoría económica

Título: "Keynes vs Hayek"
Subtítulo: El choque que definió la economía moderna

Autor: Nicholas Wapshoot

Editorial en español: Deusto Grupo Planeta
Twitter: #KeynesHayek

El resumen se puede leer más abajo.

Texto de la contraportada:

"Si Keynes y Hayek estuvieran vivos, ¿cuáles serían sus fórmulas para salir de la crisis?
Cuando la crisis bursátil de 1929 sumió el mundo en un caos, dos economistas salieron a la palestra para defender visiones opuestas sobre cómo restaurar el equilibrio económico y devolver al mundo occidental a la senda del crecimiento.
John Maynard Keynes, el economista de Cambridge, argumentaba que el Estado tenía el deber de invertir en gasto público para así reactivar la economía. Contrariamente, el economista de la escuela austríaca, Friedich Hayek, consideraba que esta solución sería inútil e incluso peligrosa.
En este primer enfrentamiento ganó Keynes y, a resultas de ello, la política keynesiana se ha venido aplando mayoritariamente desde hace décadas, durante las cuales se ha vivido una época de prosperidad sin precedentes. No obstante, muchos economistas de diversa índole y líderes políticos conservadores han adoptado, también con éxito, medidas antagónicas y próximas a la visíón de Hayek.
A raíz de la crisis económica y financiera de 2008 ambas corrientes vuelven a estar de actualidad. Los partidarios de cada escuela se definen, unos sobre la necesidad de implantar el pensamiento keynesiano para salir de la crisis, y otros se inclinan por aligerar el peso del Estado y así reducir sus gastos, tal y como defendía Hayek en sus tiempos.
Este libro recupera las doctrinas de estos dos grandes economistas y analiza cómo discreparían, si estuvieran vivos, sobre la gran crisis que nos afecta en estos momentos".

ÍNDICE

1. El héroe glamuroso
    De cómo Keynes se convirtió en el ídolo de Hayek (1919-1927)

2. Fin del imperio
    Hayek experimenta la hiperinflación en primera persona (1919-1924)

3. Las líneas de combate están trazadas
    Keynes niega el orden económico "natural" (1923-1929)

4. Stanley y Livingstone
    Keynes y Hayek coinciden por primera vez (1928-1930)

5. El hombre que mató a Liberty Valance
    Hayek llega a Viena (1931)

6. El duelo
    Hek revisa el Tratado de Keynes con gran dureza, 1931

7. Respuesta a los disparos
   Keynes y Hayek se pelean (1931)

8. The Italian Job
    Keynes le pide a Piero Sraffa que continúe con el debate

9. Hacia la teoría general
    La solución gratuita al desempleo (1932-1933)

10. Hayek pestañea
     La Teoría general invita a una respuesta (1932-1936)

11. Keynes conquista Estados Unidos
     Roosvelt y los jóvenes economistas del New Deal (1936)

12. Desesperadamente atascado en el capítulo 8
      Hayek escribe su propia teoría general (1936-1941)

13. El camino a ningún sitio
     Hayek relaciona las soluciones de Keynes con la tiranía (1937-1946)

14. Los años en la sombra
     Mont-Pèlerin y Hayek se mudan a Chicago (1944-1969)

15. La era de Keynes
     Tres décadas de prosperidad americana sin precedentes (1946-1980)

16. El contraataque de Hayek
     Friedman, Goldwater, Thatcher y Reagan (1963-1988)

17. La batalla se reanuda
     Economistas de agua dulce y de agua salada (1989-2008)

18. Y el ganador es....
      Evitando la Gran Recesión, de 2008 en adelante

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Comentarios previos del autor del resumen:
La batalla entre Keynes y Hayek realmente solo se ha empezado a librar en el 2008, cuando los Estados renunciaron a endeudarse para salir de la crisis y se centraron en reducir el déficit. Obviamente, estamos hablando de una victoria de la Escuela de Chicago, que aplica las viejas recetas clásicas para un mundo con librecambio de mercancias: austeridad para que luego haya crecimiento. La pregunta que nos hacemos es si las recetas de Keynes eran las adecuadas en un mundo que ya no estaba globalizado, como el de 1930-1940, con muchos países proteccionistas e incluso autárticos, donde había rigidez de precios y salarios, pero no son el jarabe que necesita un mundo global como el de 1989-2008, en el que vuelve a funcionar la economía clásica basada en la libre competencia en un mercado a escala mundial, donde los países se centran en producir allí donde tienen más ventajas competitivas, o hay una libertad de precios y salarios.
Por otra parte, Hayek advertía que el tipo de economía socialista (Estado de Bienestar) que proponía Keynes llevaría a convertir al ciudadano en súbdito y a estar más controlado (a través de la Seguridad Social) porque el Estado que administra empresas públicas se convierte en su patrón. Medio siglo después, en una economía globalizada, nos encontramos con que el ciudadano, que ahora sería más libre porque el Estado ya no interviene tanto, también está controlado a través de las redes sociales y otros avances en telecomunicaciones. Nos encontramos aqui con una paradoja que no ha resuelto la teoría del libre mercado.
A nivel de la teoría económica y de la historia de la economía, este libro tiene el valor de resumir las políticas económicas presidenciales desde Kennedy hasta Bush hijo y ver cómo han evolucionado desde posiciones keynesianas a las de Hayek y Friedman.


Capítulo 7

Robbinson convence a Hayek para que empiece el ataque a Keynes con críticas de poca monta, sea dicha la verdad.

Capítulo 8

Este es un capítulo menor. Keynes deja de discutir con Hayek y le encarga al italiano Piero Sraffa que continúe el debate con Hayek. Mientras, se vuelca en un libro que pondrá sus ideas en orden. Más tarde, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Srrafa será enviado a una isla inglesa confinado pero Keynes lo rescata.

Capítulo 9
Este es un capítulo clave porque es cuando Keynes presenta su libro La Teoría General de la Ocupación (Empleo), Interés y Dinero (The General Theory of Employment, Interest and Money) y que convirtió en antigualla la economía clásica. Realmente, fundó una nueva disciplina: la macroeconomía (y la econometría). Introdujo nuevas variables a tener en cuenta como el empleo [nota del lector: esto es tan importante como si un economista introduce hoy en los estudios predictivos de la economía una variable nueva que a todos les había pasado desapercibida, pongamos por ejemplo, el trabajo informal no cuantificado, como lo que hace el ama de casa o el cuidado de enfermos, etc... propios de economías no monetizadas]. El empleo tenía relación con la demanda y con el crecimiento económico, por lo que crear pleno empleo era bueno para la economía, mientras que en la teoría clásica el desempleo se entendía como un mal "natural" de la oferta y la demanda y que era inútil intervenir porque la economía se volvería a equilibrar sola. En la política keynesiana, el Estado debe estimular el empleo hasta lograr la plena ocupación porque al inyectar dinero (gasto público) en la economía, el multiplicador generará más movimiento de dinero. Pero, además, destacó la importancia del PNB y el PIB. Realmente, quien leía el libro ya no pensaba de la misma manera, estaba leyendo un tratado de economía moderno. El propio Hayek, que había leído el borrador por cortesía de Keynes, se quedó literalmente sin habla y sus propios colaboradores se convirtieron en keynesianos. Donde más triunfaron estas novedosas teorías fue en Estados Unidos, entre los economistas del círculo presidencial, entre ellos Paul Samuelson y J.K. Galbraith, que fueron los nuevos apóstoles del keynesianismo. Y es que, como señala el autor, era una teoría optimista que a todos les gustaba.

Capítulo 10
En este capítulo, Hayek no responde a Keynes. No está claro por qué se quedó callado, posiblemente, porque recibió una sugerencia de Robbins para que lo hiciese otro. Es posible que Hayek tuviese en mente una teoría general que replicaría a lo que dijo Keynes pero si salía a la palestra, desvelaría sus nuevas ideas.


Capítulo 11
En este capítulo se refleja el éxito de Keynes en Estados Unidos. Aunque Roosevelt simpatizaba con Keynes no entendía ni jota del keynesianismo y llegó a llamarle "matemático". Sus colaboradores lo convencieron para gastar más dinero, lo que reactivó la economía tal y como había predicho Keynes.

Capítulo 12
Hayek intentó escribir su teoría general como réplica a Keynes pero no tuvo mucho éxito. Sus libros o fueron ignorados o nadie los entendió. Se quedó atascado y su propio ayudante se convirtió en keynesiano. Finalmente, Keynes y Hayek coincidieron en Cambridge donde vigilaron juntos los tejados de la Universidad para avistar cazas alemanes y dar la alarma.

Capítulo 13
Hayek escribió Camino de Servidumbre, el libro por el que se ha hecho famoso y que Margareth Thatcher tenía en su cabecera de cama. El libro ha vendido millones de ejemplares en Estados Unidos, sobre todo tras una reseña en el Readed Digest. En Camino de Servidumbre, Hayek advierte que la intervención del Estado es mala, tal y como la propone Keynes, y convierte al ciudadano en súbdito o, peor aún, en empleado del Gobierno. Critica el socialismo y la economía planificada por querer esclavizar al individuo sin dejarle opción de elegir. Hayek dio muchas charlas en auditorios llenos en una gira por Estados Unidos pero tras la guerra cayó en el olvido. 

Capítulo 14
Tras el triunfo del keynesianismo, Hayek fue visto como un dinosaurio. Solo unos pocos con sus ideas sobre el libre mercado acudieron a unas charlas en Mont-Pelerin, a las que también asistió Milton Friedman, convertido luego en el "gurú" del neoliberalismo. Finalmente, Hayek, por temas de divorcio, se fue a Estados Unidos y logró una plaza en una universidad del Medio Oeste y luego entró en la Universidad de Chicago pero no como profesor de economía, pues sus ideas vertidas en Camino de Servidumbre, que ellos mismos habían publicado, lo habían convertido en un profesor polémico. [Nota del lector: la Escuela de Chicago fue después el bastión del neoliberalismo desde donde se difundió la doctrina a Latinoamérica; leer "La doctrina del shock", de Naomi Klein].
Hayek pasó años duros, deprimido y acabó, tiempo después, por regresar a Austria, donde ocupó un oscuro despacho en una universidad de segundo orden. No sería hasta 1974 cuando sus ideas monetaristas, difundidas por Friedman (que hizo más entendibles sus teorías), lo rehabilitarían y lo convertirían en un héroe, el único que creyó en el libre mercado tras la Gran Depresión. Las causas de aquella debacle estaban, como había dicho Hayek, en la entrada de dinero en el sistema.



Capítulo 15
En estos capítulos se analiza las políticas presidenciales desde Truman hasta el demócrata Carter.
Según el autor, Truman no entendía nada de economía pero aceptó inyectar capital público para lograr el pleno empleo (nunca hay pleno empleo porque algunos trabajadores están en paro para cambiar de empresa). Se llegó a un desempleo del 3,9 %, una cifra bajísima, mediante la inversión en carreteras y defensa. Truman justicaba cualquier inversión pública con un argumento bélico contra el comunismo que obtenía la bendición del Congreso, implicado en la Guerra Fría.
Eran los tiempos en que Paul Samuelson publicó Economía, la biblia del keynesianismo y la macroeconomía, y Hayek cayó en el olvido.
Eisenhower siguió la misma política de inversiones públicas, que casi rozaba la planificación centralizada, y logró una época de paz y bonanza, aunque al final advirtió a su sucesor que un lobby armamentístico había cogido mucho poder. [Nota del lector: En el libro "La sociedad opulenta", de Galtbraith, se hace mención a los grandes gastos en defensa de esa época y que estimulaban la economía].
Sin embargo, al final del mandato, hubo una recesión por una política de recortes que apartó a su sucesor Nixon de la presidencia, que obtuvo Kennedy.
En todo caso, los economistas habían llegado a la conclusión de que los ciclos económicos se podían suavizar mediante la inyección de capital público y, por tanto, cuando había recesión, el Estado invertía para contrarrestar la caída.

Kennedy era un keynesiano que fomentó la industria armamentística y aeronáutica que propuso rebajar los impuestos aunque no llegó a aplicarlo y lo hizo su sucesor Johnson, que lanzó también programas como Medicare. Ya a finales de 1968 el keynesianismo empieza a dar muestras de agotamiento y generar inflación.
La puntilla final al keynesianismo la dio Nixon, que borró de un plumazo los acuerdos de Bretton Woods, desvinculó al dólar del oro para devaluarlo e hizo algo tan impensable como fijar precios y salarios, se supone que con la idea de frenar la inflación y evitar una recesión que le arruinase sus elecciones de 1972. Este terminó su mandato (dimitíó) con la crisis del petróleo que disparó la inflación. Ford y Carter heredaron el problema y no pudieron hacer nada. En 1978 hubo la segunda crisis del petróleo y se dispararon otra vez los precios. La inflación rondaba el 11 % y muchos países entraron en estanflación (alta inflación y alto desempleo). La curva de Philips (que relaciona una baja inflación con mayor desempleo) solo funcionaba en tiempos de bonanza.

Capítulos 16, 17 y 18
En 1978, Margareth Thatcher, llegó al poder en el Reino Unido y aplicó una privatización del sector público (trenes, correos, aeropuertos, British Airlines). Se declaró seguidora de Hayek y de su libro Camino de Servidumbre, que defiende el libre mercado a ultranza y el adelgazamiento del Estado (salvo Defensa, seguridad social y desempleo).

Con la llegada de Reagan, se aplicaron políticas de privatización y recortes para bajar la inflación y Vorker (de la Reserva Federal) autoindujo una recesión que disparó el desempleo pero, a cambio, bajó la inflación. Y a esas alturas, la inflación importaba más que el desempleo.
Ver la curva de Philips que relaciona desempleo e inflación y la curva de Laffer, sobre la importancia de los impuestos.
 Los monetaristas Hayek y Friedman recibieron el premio Nobel por sus trabajos sobre la importancia de jugar con los tipos de interés para reactivar la economía. También se redujeron los impuestos a los ricos del 90 al 70 % y, décadas después, hasta el 28 %. El propio Reagan, en su época de actor, había tenido que renunciar a trabajos para no trabajar por 6 centavos (el 93 restante se lo llevaba el fisco). Galbraith ironizó con que "aumentar el saco de avena de los caballos obviamente alimentará a más gorriones". También se descubrió que era contraproducente rebajar los impuestos en plena recesión porque la gente no iba a consumir lo obtenido sino que lo iba a destinar a ahorrar por temor al desempleo.
En los años de Reagan, la economía creció durante 10 años seguidos, eran los tiempos de los "yuppies" y de la "codicia es buena". Esta bonanza se consideró un logro de los monetaristas pero, en esos años, Reagan insufló mucho dinero en la economía al más puro estilo keynesiano y dejó una herencia de deuda gubernamental.
Con Bush padre, hubo una recesión en 1992 que le costó la presidencia y su sucesor, Clinton, se propuso eliminar el déficit y adelgazar el Gobierno, incluso con despidos masivos de funcionarios por 5 días o en Navidad. Al terminar su mandato, había logrado tres superavits consecutivos. Aquí fue importante la actuación de Alan Greenspan,de la Reserva Federal, que desgurralizó el sector de la banca. Se trataba de una política keynesiana más, quien había dicho que en tiempos de bonanza, el Gobierno debía liquidar deudas y recaudar para sobreponerse en los malos tiempos. En aquellos tiempos se hablaron de las "expectativas racionales" del consumidor, el hecho de que el Gobierno gaste hoy más le llevará a aumentar los impuestos en el futuro (una teoría muy discutida).
En los 8 años de Bush, el superavit heredado de Clinton se destinó a rebajar los impuestos para estimular la economía por lo que pronto incurrió otra vez en déficit, a lo que se añadieron las inversiones públicas en seguridad tras los atentados del 11-S  y los gastos de múltiples guerras en Afganistán e Irak.
En el 2007 y 2008, con la crisis de las hipotecas basura que arrastró a todo el sector financiero, los Gobiernos tuvieron que desempolvar a Keynes para evitar entrar en una Gran Depresión. Se evitó el desastre y Obama luego inyectó dinero público en el sistema (que Krugman consideró insuficiente) y bajaron los intereses del dinero hasta casi el 0 % pero los seguidores de Hayek y Friedman, y los ultraliberales del Tea Party, exigieron la inmediata reducción del déficit público y el control de gastos, incluso en sanidad para los pobres.
En estos años, hubo un debate entre los economistas de agua dulce (Escuela de Chicago, en los Grandes Lagos) y los economistas de agua salada (Harvard). Los primeros (seguidores de Friedman y Hayek) eran neoliberales y los segundos keynesianos (Krugman).
El autor concluye que al final las tesis monetaristas de Hayek y Friedman han triunfado pero, en el fondo, todos somos keynesianos porque ante el desplome de las empresas y dejar que actúe libremente el mercado, pocos salvo los más extremos brindarán por la ruina total y dejar hacer (laissez-faire)  para que todo se hunda. Por tanto, las teorías de Keynes





lunes, 2 de marzo de 2015

Resumen: "Capitalismo y libertad", de Milton Friedman (1962)

Resumen: "Capitalismo y libertad", de Milton Friedman (1962)


Ver el resumen original y actualizado en el siguiente link:
http://evpitasociologia.blogspot.com/2014/06/capitalismo-y-libertad-de-milton.HTML

Razones para comentar este libro:

Milton Friedman trabajó en los años 60 y 70 en la teoría de la oferta y del monetarismo, la base en la que se apuntala todo el sistema económico actual llamado neoliberalismo. Identifica libertad con libre mercado autorregulado. Es bueno conocer sus opiniones y argumentos porque hoy en día son los imperantes, nos guste o no.


Resumen y comentarios por E.V.Pita (2014), licenciado en Derecho y Sociología.

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Sociología, sistemas económicos, estructura económica, economía política

Título: Capitalismo y libertad
Título original: "Capitalism and Freedom"
Fecha de publicación: 1962
Editorial en inglés: University of Chicago

Editorial en español: 1966, Ediciones Rialp

ÍNDICE

1. La relación entre libertad económica y libertad política

2. La función del Estado en una sociedad libre
- El Estado, como hacedor de reglas y como árbitro
- Acción estatal justificada por el monopolio técnico y por los efectos de la vecindad
- Acción estatal con funcionamiento paternalista
- Conclusiones

3. El control monetario
- Un patrón-mercancía
- Una autoridad monetaria discrecional
- Reglas en lugar de autoridades

4. Organización de las finanzas y el comercio internacionales
- La importancia de la organización monetaria internacional para la libertad económica
- La función del oro en el sistema monetario de los Estados Unidos
- Pagos corrientes y la salida de capitales
- Diversos mecanismos para conseguir el equilibrio de los pagos exteriores
- Los tipos de cambio fluctuantes, como solución en un mercado libre
- Medidas de política económica necesarias para tener un mercado libre de oro y divisas
- Eliminación de las restricciones sobre el comercio en los Estados Unidos

5. Política fiscal

6. La función del Estado en la educación
- Educación general del ciudadano
- La enseñanza al nivel universitario
- Enseñanza profesional y técnica

7. Capitalismo y discriminación
- Legislación sobre las prácticas de empleo justo
- Legislación sobre el derecho al trabajo
- La responsabilidad social de la empresa y del trabajo

8. El monopolio y la responsabilidad social de la empresa y del trabajo
- La extensión del monopolio
- Las fuentes del monopolio
- La política estatal adecuada
- La responsabilidad social de la empresa y del trabajo

9. El sistema de licencias profesionales
- Ubicuidad de las restricciones estatales en cuanto a las actividades económicas a las que puede dedicarse el individuo
- Cuestiones de política económica que origina el sistema de licencias
- Licencias médicas

10. La distribución de la renta
- La ética de la distribución
- La función instrumental de la distribución de acuerdo con la producción
- La realidad de la distribución de la renta
- La política seguida para alterar la distribución de la renta

11. Medidas de bienestar social
- Medidas varias del bienestar
- El seguro de vejez y de sobrevivientes

12. El alivio de la pobreza
- Liberalismo e igualitarismo

13. Conclusión

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Comentarios: Milton Friedman fue uno de los adalides del neoliberalismo, en la creencia de que la desregulación mejoría la economía.

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RESUMEN

INTRODUCCIÓN

Friedman empieza su libro con una alusión a la frase del presidente Kennedy (que gobernaba Estados Unidos cuando escribió el libro): "Pregúntate, no qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país". Friedman replica que de ser así el Estado sería paternalista y el ciudadano se convertiría en un súbdito dependiente del Estado. [Nota del lector: es exactamente lo mismo que dijo Hayek en su libro de 1944 sobre la Economía planificada y el Estado de Bienestar]. Friedman insiste en que la libertad "es una planta rara" en la Historia y que su mayor enemigo es la concentración de poder. Recuerda que la esfera del Estado ha de ser limitada (dedicarse a proteger la libertad, la ley y el orden, preservar los contratos privados y fomentar los mercados competitivos; el sector privado ha de controlar al Estado y proteger las libertades de palabra, religión y pensamiento) y que el poder del Estado debe estar disperso (divisiones subprovinciales, provinciales, etc.. que permitan al ciudadano mudarse si no está contento con cómo se gobierna allí).
Friedman ataca el poder centralizado aunque se justifique para hacer transferencias de ingresos del rico al pobre o de fines privados a estatales. Pero el poder también puede perjudicar a los hombres de buena voluntad.
Cree que hay que limitar y descentralizar el poder del Estado para preservar la libertad y por razones constructivas ya que el Estado no puede igualar nunca la variedad y diversidad de la acción individual. Aunque dote de mejores viviendas a los ciudadanos con niveles uniformes, o mejores escuelas, o carreteras lo que hará será sustituir el progreso por el estancamiento y sustituiría la variedad por la mediocridad.
Sostiene que el capitalismo competitivo (empresa privada operando en libre mercado) es la condición necesaria para la libertad política. Considera que su pensamiento debe etiquetarse como liberalismo (que se refiere exclusivamente a la búsqueda de libertad con un gobierno descentralizado y no se debe confundir con la búsqueda de bienestar e igualdad a través del paternalismo e  intervencionismo estatal con un gobierno centralizado).
Friedman diferencia entre el liberalismo del siglo XIX (el de la libertad), ahora etiquetado como "conservadurismo", aunque él dice que en aquella época, los liberales eran radicales. Él usa la palabra liberal en el sentido original: la de hombre libre. Solo estaría dispuesto a preservar las intervenciones estatales que han favorecido a la gente pero no las que han interferido en su libertad.

CAPÍTULO 1

Friedman dice que la función que tiene la desigualdad al crear focos independientes de poder para compensar la centralización del poder político, así como el papel que juega en el fomento de la libertad civil al crear patrocinadores que financien la experimentación y el desarrollo de productos nuevos - para comprar automóviles y televisores experimentales, o pintura expresionista-. Permite que la distribución tenga lugar en forma impersonal, sin necesidad de "autoridad" (no hay coacción).

Insiste en que la sustitución de la cooperación por la obligación altera la cuantía de recursos disponibles.


Paso a resumir el capítulo 10, que puede ser el de mayor interés en el siglo XXI.

CAPÍTULO 10 - DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA

El autor se pregunta si existe alguna justificación para que el Estado intervenga en el fomento de la igualdad y cuáles han sido los efectos de las medidas que se tomaron en ese sentido.

La ética de la distribución
Hay un principio ético en la sociedad libre de mercado que dice: "A cada uno, según lo que él y los instrumentos que él posee producen". Matiza que la distribución final de la renta y la riqueza aplicando plenamente este principio dependerá mucho de las reglas de propiedad que se adopten.
Hay otro principio, el de igualdad de tratamiento, que no es contradictorio con el primero.
Propone asignar al Estado una lista de funciones concretas.
Friedman sostiene que la desigualdad económica proviene de varios sitios:

1) Una procede de que algunos obreros prefieren tomar el sol en sus horas de ocio y otros trabajar más y duro y cobrar más, del mismo modo que están mejor pagados quienes hacen trabajos muy duros. [nota del lector: elegir trabajo o trabajar más horas quizás fuese posible en 1960 en la época del pleno empleo pero ahora, en el 2014, hay una tasa natural de desempleo que roza el 10 %].

2) Otra se origina en el funcionamiento del mercado y que es necesaria para satisfacer los gustos del i individuo. Pone como ejemplo, que la lotería genera desigualdades entre el ganador y el resto. Pero hay más loterías a la hora de buscar empleo, como la chica que busca suerte como actriz de Hollywood en vez de estudiar unas oposiciones a funcionaria o el magnate que invierte en acciones de uranio y no en las seguras Obligaciones del Estado. Si las aspirantes a actrices les disgustase la incertidumbre podrían crear una cooperativa que les asegure un salario mínimo.

Equipara esto con la forma de interpretar las medidas estatales para la redistribución de la renta mediante impuestos progresivos y medidas similares.

3) Dice que mucha gente insiste en que lo esencial es que se distinga entre desigualdad en dotes personales y en propiedad, o entre riqueza heredada y adquirida. Se considera más aceptable la riqueza acumulada por el individuo que la heredada. Pero Friedman ve esta distinción insostenible.
Comenta el caso de un padre que tiene tres hijos: a uno le paga los estudios para agente de Bolsa (la riqueza le llega por sus dotes humanas), a otro le monta un negocio (la riqueza viene por los beneficios) y al tercero le crea un fondo de valores que le rinde una renta (riqueza heredada). Se pregunta qué hubiera pasado si el padre hubiese dilapidado toda su fortuna sin dar nada a sus hijos.

Pone como ejemplo a cuatro robinsones aislados en cuatro islas vecinas. Uno vive sin esfuerzo en una isla grande y fértil. Los otros viven en islas áridas. Friedman dice que lo lógico es que el rico les invitase al resto a su isla pero, en caso de no hacerlo, los otros no podrían obligarle a compartir su riqueza. La solución a este dilema lo pone con un segundo ejemplo: cuatro amigos van por la calle y uno encuentra un billete de 20 dólares. Sería generoso que les invitase a los otros a una copa pero si no lo hace, estarían los demás legitimados a obligarle a repartir el dinero. Y se pregunta: "¿Todo aquel que tiene más dinero que el promedio debe repartirlo?". Dice que eso, si se generalizase, haría imposible la existencia del mundo civilizado.
Insiste en que la mayoría de las diferencias de nivel, posición, riqueza, pueden considerarse en algún punto lejano, como debidas a la suerte. Añade que el hombre "trabajador y ahorrador" se merece su fortuna pero "esas cualidades genéticas se las debe a la suerte de haberlas heredado". Dice que la mayoría acepta con más facilidad la riqueza que llega por suerte que por mérito, porque la segunda implica que alguien ha juzgado al candidato para subirle el sueldo, por ejemplo.

Luego, añade que en una sociedad de mercado, la función operativa del pago de acuerdo con la producción no es distributiva sino asignativa. Recuerda que el principio central de la economía de mercado es la cooperación mediante el intercambio voluntario.
El pago se debe realizar de acuerdo con la producción para que los recursos se usen de la forma más eficaz. Es una justicia distributiva. Añade que la sustitución de la cooperación por la obligación altera la cuantía de recursos disponibles.

Hace una crítica a la plusvalía de Marx, que dice que el trabajador solo obtiene una parte del producto que produce, a lo que Milton replica que ese argumento carece de validez porque hay otras formas de repartir la ganancia, por ejemplo, dándole a cada trabajador según su capacidad o su necesidad.

Pide que no se interprete mal el hecho de que un sistema capitalista que implique el pago de acuerdo con lo producido pueda estar caracterizado, "y en la práctica lo está", por una "considerable desigualdad de renta y de riqueza". Niega que el capitalismo y la libre empresa produzcan una mayor desigualdad que los sistemas alternativos. Atribuye el "engaño" a las cifras que se publican sobre la distribución de la renta y porque hay que distinguir entre "corto y largo plazo".

Sostiene que la renta actual se obtiene principalmente de los servicios prestados y no del capital (como en los años 60 ocurría en "países subdesarrollados como India, Egipto", cuya renta procedía de la propiedad principalmente). Dice que en Estados Unidos pasa lo mismo, una quinta parte es renta de la propiedad [nota: ojo, Piketty, dice que en los años 60 era superior al 25%, en torno al 35%].
Añade que el gran éxito del capitalismo no ha sido la acumulación de propiedad sino las oportunidades que ofrece a hombres y mujeres para ampliar, desarrollar y mejorar sus capacidades.

También quiere desmontar otra "idea popular" sobre el capitalismo, de que el capitalismo conduce a una menor desigualdad que otros sistemas y que el capitalismo ha disminuido mucho el grado de desigualdad. Asegura que lo que sí es cierto es que hay menos desigualdad en el nivel de vida entre las élites y la población en los países capitalistas que en los regímenes soviéticos o de castas. En los últimos cien años, dice Friedman, el capitalismo ha liberado a las masas del trabajo agotador y ha puesto a su disposición productos que eran exclusivos de las clases altas. Añade que la reducción de hijos en las familias también ha elevado las rentas.

Distingue dos clases de desigualdad de distribución de la renta: las diferencias temporales y a la largo plazo. Sostiene que una sociedad estática implica desigualdad [Nota del lector: exactamente, lo mismo que predice Piketty en 2013 para el futuro de Occidente] mientras que el capitalismo es dinámico, que genera movilidad social.

Luego habla de los métodos de los gobiernos para alterar la distribución de la renta: los impuestos progresivos sobre la renta y sobre la herencia. Opina que las medidas tuvieron un efecto "pequeño pero no insignificante" pero introdujeron unas desigualdades esencialmente arbitrarias entre personas que están en la misma categoría de renta.
Dice que los tipos impositivos progresivos no han dado resultado porque los salarios más gravados se han elevado y han fomentado la evasión de impuestos (las salidas de escape de la ley como el porcentaje de depreciación, la exención de los ingresos de bonos provinciales y municipales, etc...) El efecto es que los tipos reales aplicables sean menores que los nominales y la incidencia del impuesto sea caprichosa y desigual. Asegura que la evasión fiscal es la que genera las desigualdades y cree que hubiera sido mejor introducir una escala de tipos nominales más bajos y usar una base más completa mediante una  imposición más igualada de todas las fuentes de ingresos.
En definitiva, sostiene que el impuesto sobre la renta personal tuvo un impacto arbitrario y una eficacia limitada en cuanto a reducir la desigualdad.
Además, dice que estos impuestos gravan más el hacerse rico que el hecho de ser rico. Son muy eficaces en impedir la acumulación de riqueza pues reduce el nivel de consumo. El dinero se va a actividades arriesgadas de alto rendimiento.

Dice que como liberal le resulta difícil comprender la justificación del impuesto progresivo cuando su único propósito es la redistribución de la renta. Es usar la fuerza para quitarles a unos y darles a otros.